La cancion de Paolina…

abril 23, 2017

la canncioncancion

Itacay sogooh anarchy!arañas de marteen casa

 

Ahora que muchos feminismos han adoptado como propios los términos políticos impuestos mediáticamente por los centros de poder resulta indispensable atajar la discusión de eso que podríamos llamar las políticas de la víctima. Desde hace un par de años se ha intensificado el uso de términos que forman parte del vocabulario que proviene del Estado y los centros financieros. Hace un par de años que escuchamos a feministas de todos tipos, algunas definidas como anarquistas, libertarias, otros más institucionales o liberales compartir el mismo vocabulario, ese que mueve ideológicamente al capitalismo actual: violencia, seguridad, victima, acoso y denuncia como principios políticos básicos.

Acaso esto no debería obligarnos a hacer un alto y preguntarnos Donde estamos? Acaso no debemos preguntarnos de nuevo de que cosas necesitamos liberar a los cuerpos justo para no reafirmar las ataduras?

Desde hace tiempo ya que se han venido imponiendo una serie de políticas que se podrían englobar como políticas de la víctima. La más clara de estas políticas es la de los derechos humanos. Desde la primera declaración de los derechos humanos hecha por la ONU vemos como en esa definición “universal” de la humanidad se impone el despojo de todo carácter afirmativo, de toda posibilidad de sublevación frente a la dominación y de toda posibilidad de autodeterminación de los pueblos, elementos que solían ser constitutivos de la definición de humanidad que aparecía en las declaraciones de derechos de los siglos anteriores. Después de la segunda guerra mundial las instancias de justicia capitalista impusieron su visión con tanta fuerza que llegaron a generalizar la aceptación de semejante definición basada no en la potencia de los individuos y las colectividades sino en su carácter de victimas.

El asunto de la víctima y los derechos humanos nos podría dar bastante para entender la potencia de la simulación como estrategia de dominación. Vía algo que parecería no busca más que el bien generalizado se consolida el poder absoluto del Estado y la potencia política de las colectividades termina en una serie de trámites hecho en instancias certificadas por los mismos núcleos de poder que manejan los engranes de la maquina capitalista. No nos detendremos demasiado en ello, aunque ahora muchos feminismos se hayan adherido a la visión pobre y funcional que se ha establecido como derechos humanos.

La condición de víctima es una condición de dominio. Ahí donde se establece el victimismo se restablece la postura del tirano. La victima debe ser pasiva, de no ser así el carácter de víctima se tambalea, pierde su fuerza y su absoluta e incuestionable inocencia. La víctima no es responsable, es tan débil que ni siquiera es pensable su participación activa. La única fuerza de la víctima es su pasividad y debilidad, lo cual no siempre significa que no logre el sometimiento del otro, incluso puede llamar a su linchamiento. La víctima y el victimario forman parte del mismo juego de poder, salir de la dicotomía es lo que resulta indispensable.

La visión de la mujer como víctima restablece el papel tradicionalmente asignado. Lo primero es que quita toda responsabilidad a las mujeres, las deja de nuevo despojadas de decisión y de acción. Una mujer víctima de violencia domestica continuada no es responsable de mantener una relación, ella solo ha estado para aguantar. Una mujer que tiene relaciones sexuales con el jefe para mantener un trabajo no es responsable de no negarse a la explotación, solo es una víctima de las circunstancias. La víctima en su inocencia e indefensión regresa una y otra vez al carácter pasivo que requiere el dominio para su existencia.

¿Y qué decir del cuerpo? Si hay algo que ha sido central como control y dominación de las mujeres ha sido la moralización del cuerpo. Resulta que en la visión de la víctima que se ha impuesto mediáticamente se resalta de nuevo el carácter frágil y delicado del cuerpo femenino. Es el cuerpo que puede ser dañado irremediablemente al ser tocado. Hablamos de un cuerpo que no debe ser visto con deseo, entre otras cosas porque este cuerpo no desea, no “acosa” (cualquier cosa que sea eso), no está en su naturaleza femenina, de ahí su diferencia fundamental con la agresividad, la fuerza, la brutalidad y el potencial agresor del cuerpo masculino. En todo este imaginario no se resalta a la mujer deseante, tampoco a la mujer que es capaz de confrontar las situaciones sino a la que es atacada y sometida en su integridad.
La victima siempre tiene razón. La víctima es incuestionable. Y esto es así porque deriva de lo anterior: las mujeres históricamente dominadas y débiles tienen razón, sobre todo porque son esencialmente victimas, (si así, como una tautología sin sentido, la víctima es víctima porque ha sido víctima). La víctima es incapaz de nada y solo por eso tiene razón. Así pues, bajo las políticas de la victima lo que le queda es la denuncia, ponerle cara al agresor, sin cuestionar lo que pasa en términos reales, NO TODAS SOMOS VICTIMAS, ni transparentes, ni pasivas, ni carentes de todas las pasiones humanas. No somos cuerpo objeto, somos cuerpos de fuerzas y pulsiones.

El discurso de la victima deja intacta la relación de dominación. Reitera una y otra vez el poder masculino hasta entronizarlo de nuevo. Esto es lo que hemos visto repetido en los medios. Una y otra vez la violencia masculina se restablece como posible, se restablece como orden real sin ser desconocido ni cuestionado de tajo. Se llega al grado de presentar al enemigo, el hombre en abstracto como un peligro, como un potencial violador, naturalizando así un sistema que debía de ser desmantelado y cediendo demasiado al discurso de Estado. Finalmente de lo que se trata no es de esquemas de dominio, sino de seguridad. Las mujeres necesitamos seguridad, se dice, las mujeres necesitamos aprender la cultura de la denuncia y necesitamos hacernos cargo de nuestros asuntos, esos que no pasan por el Estado, por la familia ni por los mismos medios. Lo que nos define es nuestra seguridad, esa que se establece solo en términos sexuales, lo demás, el mundo de la política, ese como tradicionalmente se ha impuesto no es nuestro ámbito inmediato.

Lo que sigue es hablar de la burocratización. La víctima tiene sus protocolos, sus trámites en derechos humanos, sus exigencias de no violencia reguladas desde las instituciones de Estado o las ONGs. Con el discurso de las víctimas se bajan recursos y se ganan elecciones, entre otras muchas cosas del mismo calibre. Sin duda la víctima es patrimonio del Estado. Deshacer la idealización de la víctima es golpear de frente al victimario.

No soy víctima, no , pasiva, no, naturaleza…?
Si soy naturaleza soy volcán, soy estallido.. Soy torbellino,
si soy naturaleza soy caos…

Soy la hija furiosa de Saturno,
He sido bruja, satánica, loca, feminista…
Soy una histérica!

666histerismocritico /ItaMEnon/Vilma Sanchez

portada_barbsM3_666_

 

Desde hace un tiempo formo parte de la comunidad Chanti Ollin, dadas las circunstancias me parece importante posicionarme frente a lo que nos está sucediendo como sociedad y específicamente frente a los señalamientos al espacio y la clara necesidad de entender el problema para también poder caminar hacia alguna solución.

Los puntos son muchos, así es que los dividiré en varias entregas, y una final que concentrara todo lo establecido. Desgraciadamente estamos en tiempos en que no se lee mucho y se polariza demasiado. Por mi parte como feminista y miembra de un espacio me parece indispensable abonar a algunos puntos. El primero de ellos es algo que surgió la semana pasada con una campaña que ira para toda la ciudad, este espacio a veces hostil en el que habitamos.

Hace unos días la ONU lanza una campaña contra “la violencia sexual que viven las mujeres todos los días”. En realidad la campaña no es contra la violencia sexual en general sino contra el acoso en el transporte público. No se señala las redes de trata, de tráfico de órganos y personas sino exclusivamente el acoso en el transporte público. La campaña es para generar encono entre la población, pues no repara nada sino que impone la cultura de la denuncia, esa que aparece en los momentos más autoritarios. La campaña es para naturalizar el abuso, llevándolo a todo el transporte público y estableciendo mediáticamente el abuso masculino como un orden natural, algo que sufre más del 80 por ciento de las mujeres. Aquí en este producto del marketing y la publicidad se establece al hombre proletario que es el que aparece como representante del acoso y la vulgaridad como principal enemigo. La campaña hace énfasis en los hombres #noesdehombres marca un énfasis en la visión mas tradicional y conservadora de la sociedad. En esta campaña se muestra a los hombres como ven a sus novias, a sus hermanas, a sus madres, a sus amigas. Es decir se lanza un odio también entre hombres, que ahora tendrán que defender a sus mujeres, tendrán como tradicionalmente lo han hecho que confrontarse entre unos y otros, entre los machos ofensores y los defensores.

La campaña se le encargo a una agencia de publicidad, porque antes que todo los asuntos sociales son asuntos de marketing. J. Walter Thompson ha hecho las campañas de Kellogs, Nestle, Kimberli Clark, empresas caracterizadas por afectar directamente a la población, ya sea alimentándola con transgénicos ya sea despojándola del agua y los bosques. También esta misma agencia publicitaria ha llevado las campañas de bancos y de las fuerzas armadas estadounidenses.

El operativo de la ONU se lanza en la CDMX de Mancera, en un momento marcado claramente por el autoritarismo en la ciudad. Quienes participan son Patricia Mercado, caracterizada por llevar los operativos policiales entre ellos los desalojos que se han venido dando en la ciudad, Teresa Inchaustegui, encargada del área de mujeres en la ciudad, Gabriel Vazquez, “creativo” de la agencia publicitaria, el actor Alfonso Herrera, el luchador El hijo del Santo, para calar en el imaginario popular y rematarlo con Francisco Palencia de los pumas. Este es el elenco que forma parte del montaje abiertamente reacccionario que sale desde las vísceras del capital, es decir desde la ONU y las grandes empresas.

ONU mujeres apela a una gran parte de la población y hace funcionar la campaña manipulando y engañando, haciendo uso de una cultura en la que claramente el abuso a las mujeres ha estado establecido. En momentos de despojo generalizado, en momentos de privatización y manipulación mediática generar encono entre la población se convierte en una clara estrategia de división y fractura hacia los movimientos. De hecho otra de las campañas señala la cantidad de abusos en espacios “comunitarios” señalando veladamente a las organizaciones. Lo que se oculta, lo que se deja de lado es la necesidad de cuestionar toda la estructura social del capitalismo, esa que tiene como uno de sus fundamentos la dominación hacia las mujeres vía la familia, la educación y el Estado.

Hace tiempo ya que la ONU viene trabajando en el asunto, la campaña “mi primer acoso” fue lanzada en varios países y arropada por miles de mujeres quienes contaron las historias que habían callado. En realidad la ONU hizo uso de esta situación concreta para ir imponiendo la idea de un enemigo, “los hombres”. Así muchas mujeres asumieron como feminista un discurso de rechazo hacia sus enemigos, no la necesidad de cuestionar los modelos sociales y las instituciones que les dan vida sino a los “hombres”, la mayoría de ellos, potenciales violadores y feminicidas, o por lo menos acosadores. La manipulación emocional forma parte del chantaje, de un chantaje que se basa en el miedo, en generar inseguridad para ofrecer seguridad, operativo lanzado desde varios frentes. Haciendo uso de algo real, pues efectivamente son muchas las mujeres que se han confrontado a los abusos y con estas campañas habrá más se impone este operativo político emocional y de esta forma lanzar a la población a la confrontación.

El discurso manejado por la ONU ha sido utilizado en las redes sociales por muchas mujeres y grupos de feministas (no todas, aclaro) lo han adoptado:


1.- Los hombres son el problema, ellos han abusado históricamente de nosotras.
2.- Las mujeres somos siempre victimas.
3.- La seguridad como argumento. Necesitamos construir espacios seguros.
4.- El problema es el acoso, (sin definir que es eso) y dejando de lado la explotación, el asesinato de Estado y de empresa y tantas cosas que nos atraviesan
5.- El regreso de una vision conservadora de los cuerpos, sobre todo del cuerpo de las mujeres, restableciendo en el imaginario al hombre fuerte y la mujer débil.

Cada uno de estos puntos merece detenimiento y es lo que haremos los siguientes días. Aca le punto es que vivimos una guerra y esta es claramente con las grandes empresas y los Estados a su servicio. El capitalismo no es una nebulosa tan abstracta, no es un enemigo sin cara, ese uno por ciento que lleva las riendas es real y esta representado por las grandes instancias del capital, Fondo Monetario, Banco Mundial, OCDE, OEA, ONU, los bancos, las industrias y los medios de comunicación a los que estamos sometidos todo el tiempo. Así pues, lo que somos y como actuamos no esta lejos de estos operativos mediáticos que también merecen su espacio de análisis en esta discusión.
ONU mujeres esta implementado la campaña a nivel mundial, como parte de su proyecto de ciudades seguras. Recordemos tambien que el 8 de marzo, (fecha rechazada por mucho tiempo por las feministas por considerarla oficialista) hubo grandes movilizaciones, todas en contra del acoso como principal posicionamiento desde las mujeres. Ese día recordemos fue instituido como dia del a mujer por la ONU, es decir por los centros de poder capitalistas.

Es claro que existe una serie de relaciones de poder establecidas socialmente y que ponen a las mujeres en desventaja, es claro que eso pasa en nuestro espacios, lo que no parece tan claro es como vamos a solucionar y como es que esa dominación se manifiesta en concreto. La solución va mucho más lejos de la exhibición en redes y requiere una reflexión colectiva, sobre todo en momentos en que esto parece convertirse en una confrontación inútil e inquisitorial.

Si la dominación es el orden
Si la desaparición es el orden
Si la explotación es el orden
Si el asesinato es el orden
Entonces soy el caos…


666histerimoscritico/ vilmaSanchez/ita Menon.


Manifiesto 666 histerismo crítico parte 2

Manifiesto_portada
Soy la hija furiosa de Saturno.

He sido bruja, loca, satánica feminista.

Soy una histérica.

Histriónica y loca,

convertida en el

personaje que le da la gana.

Múltiple y sin huella

úterina.

Soy la hija de Saturno no devorada

por el tiempo ni la tristeza.

¡Soy fuego!

Si la dominación es el orden…
Si la subordinación es el orden…
Si la desaparición es el orden…
Entonces soy el caos…

Soy la hija furiosa de Saturno
he sido bruja, loca, satánica, feminista
Soy una histérica
histriónica y loca
convertida en el personaje que le da la gana
múltiple y sin huella
uterina
soy la hija de Saturno
no devorada por el tiempo ni la tristeza

Soy fuego!

Fotografía: Ulises Ibarra

DSC_1616_00102

DSC_1591_00077DSC_1604_00090 DSC_1600_00086  DSC_1605_00091 DSC_1610_00096 DSC_1611_00097 DSC_1612_00098 DSC_1619_00105 DSC_1622_00108

DSC_1768_00013DSC_1820_00051DSC_1838_00007

DSC_1836_00005DSC_2189_00004DSC_2190_00005DSC_2195_00010DSC_2196_00011DSC_2208_00023DSC_2210_00025DSC_2222_00037DSC_2233_00046DSC_2245_00058DSC_2255_00068DSC_2261_00074DSC_2276_00089DSC_2279_00092DSC_2320_00016 DSC_2322_00018 DSC_2324_00020 DSC_2327_00023 DSC_2348_00044 DSC_2349_00045 DSC_2350_00046 DSC_2352_00048 DSC_2353_00049 DSC_2365_00061 DSC_2374_00070 DSC_2400_00096 DSC_2396_00092

2013-05-23 16.44.55

2013-05-23 16.46.44

2013-05-23 16.46.582013-05-23 16.47.39

2013-05-23 16.47.55

2013-05-23 17.57.52

2013-05-23 18.34.44

2013-05-23 18.14.33

2013-05-23 18.14.18

Soy estallido!!!

julio 15, 2013

666-internet